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TESTIMONIALES

Cuando me perrita trascendió, me quedé con una tristeza que pocas veces había sentido, sentí tanta pena por no haber podido estar con ella cuando se fue y, el que Dios me haya hecho coincidir con Ivonne, fue su manera de hacerme ver la muerte de una manera diferente y hasta mágica. Ivonne de muchas maneras me "regresó" a mi perrita y ella es el lazo que me une a mi "Viri" aunque no la pueda ver.

-Paola Menéndez


En las sesiones que he tenido con Ivonne, no solamente he podido comunicarme con las dos gatitas en mi familia, sino que también he iniciado un proceso de sanación y evolución física, mental y espiritual, que se ha traducido para mí en beneficios reales, palpables, y prácticos.

Es muy difícil encontrar en esta actividad a alguien que se conduzca con el profesionalismo, pasión, valor, congruencia, espontaneidad, sencillez, entrega y amor que Ivonne demuestra en cada sesión. Estoy segura de que quien se dé la oportunidad de vivir esta experiencia, cambiará su vida para bien, y para siempre.

-Ana Marfil


Hacía años que me hacía revisiones periódicas en los senos porque tenía quistes, lo que llaman mamas con mastopatía fibroquística. Al principio me había asustado muchísimo, pero con el tiempo pensé que el tema de los quistes se habían detenido y dejé de hacerme pruebas. Ya no me dolían tanto y estaba tranquila, hasta que fui a una terapia de imanes y después a un iridiólogo. Llegué aquejándome de mi estómago y ambos me dijeron que lo que realmente era alarmante era la situación de mis senos. Empecé a tomar terapia con ellos pero me mudé de país, así que vi otras opciones. Me había dado cuenta de que algunas situaciones emocionales provocaban mayor irritación en mis pezones. Un día volví a asustarme: mis senos estaban realmente inflamados, mis pezones enrojecidos y al palparme notaba bolas duras adentro. En ese momento decidí pedir una sesión de sanación holística y cita para una ecografía. En la sesión de sanación sentí como mi pecho se relajaba, se templaba. Empecé a soltar mi dolor, a perdonarme, a dejar atrás mi dureza. Al día siguiente tenía la cita con el médico. Le insistí en que en la última ecografía me habían detectado muchos quistes. Estuvo un rato mirando de un lado y de otro, pero no había nada. Así lo pude ver yo también en la pantalla: no tenía quistes, habían desaparecido. Mi pecho ha vuelto a ser como antes, me siento mucho más ligera, mucho más en paz y muy agradecida.

-Neus Ortega


Desde hace tiempo tomé consciencia del problema que se está generando por la desaparición de las avispas y de las abejas en el mundo, y sin embargo yo tenía una historia vinculada a ellas que en nada me enorgullecía. Cuando hace unos años decidí reformar una casa que tengo en el campo los albañiles mataron muchas avispas que dormían debajo del tejado. Nadie sabía que estaban allí. Simplemente levantaron el techo y se las encontraron hibernando. Eran decenas y les fue sencillo matarlas porque estaban adormecidas. Cuando me lo dijeron, ya no había nada que hacer. Sin embargo, ahora que tengo que reformar de nuevo el tejado por problemas de goteras me di cuenta de que seguían allí. Habitaban debajo de las tejas e incluso empezaban a hacer pequeños panales en las bisagras y en las esquinas de las puertas y ventanas, por lo que era complicado abrir y cerrar los espacios sin generar una situación tensa, pues con el abrir y cerrar podía lastimar sus panales. Para no repetir de nuevo el enfrentamiento de la anterior reforma decidí pedir una consulta de comunicación con otras especies. Quería avisarles de que no quería perjudicarlas durante la convivencia en mi casa y al mismo tiempo les advertía que debían buscar un nuevo hogar por un tiempo porque íbamos a levantar el tejado. El resultado fue un diálogo de entendimiento con resultados rápidos y efectivos. Las avispas me explicaron que creían vivir en un lugar abandonado y que de vez en cuando habían venido a rociarles con insecticida. En efecto, la casa estaba en alquiler y muy de vez en cuando se habitaba el espacio. Además cuando llegué a mi casa encontré un bote de insecticida, por lo que seguramente la agencia inmobiliaria se había encargado de usar armas químicas para erradicarlas. Cuando en la comunicación se les explicó que aquel lugar era un hogar para humanos hecho por humanos y que la propietaria les quería avisar de los cambios estructurales en su casa para que no corrieran peligro, las avispas se mostraron sumamente agradecidas. Dijeron que buscarían un lugar entre los árboles de los alrededores y que se ofrecían a visitar mi casa de vez en cuando para protegerla de todo mal. Y así ha sido: desaparecieron en pocas semanas y dejaron sus panales abandonados. Sólo de vez en cuando aparece alguna cuando estoy tendiendo la ropa, vuela un poco alrededor mío como saludándome, y se va.

-Neus Ortega.


Amo poder ir a sesiones con Ivonne. Son sesiones que me dejan mucho más que una sanación, o el “librarme” de un problema o de una situación difícil. Son sesiones de amor, de aprendizaje, sesiones que me han ayudado a tener una mejor vida en muchos aspectos. A tener una visión diferente, a tener más conciencia de todo. Sus sesiones me volvieron espiritual, el cuál es un camino maravilloso que día con día me llena, me enseña, me hace mejor persona, en fin. Todos los seres que interactúan en sus terapias (Maestros de Luz, Guías de Luz, Ángeles, Deidades y/o Divinidades) me han hecho muy, muy, feliz. Soy muy feliz cuando puedo ir a una sesión. Y solo espero el momento en el que puedo sacar una cita, porque sé que voy a aprender, a “avanzar” como alma, sé que salgo de las sesiones con una energía espiritual y en todos aspectos muy especial. Y por supuesto que no olvido al querido y maravilloso Satya, quien también me ha apoyado y enseñado.

Definitivamente las sesiones con Ivonne no tienen nada que ver con un psicólogo o psiquiatra. Ni a lugar la comparación. Si lo menciono es porque una amiga me preguntó que si es similar a una terapia con un psicólogo o un psiquiatra, y pues no. En lo más mínimo. Una sesión con Ivonne es finiquitar de raíz un tema que te abruma. Es entender el problema, conocer la raíz del asunto, sanarlo, limpiarlo, llenar el tema con amor incondicional Divino y “desvanecer” el asunto. No es que tengas que estar yendo cada semana. Más bien, QUIERES estar yendo cada semana porque no nada más sanas desde el Alma, desde el Espíritu lo que tienes que sanar, sino que al sanar, aprendes, te conectas más al Ser Divino que somos y nos convertimos en personas más conscientes, más humanas y sacamos lo mejor de nosotros. Y sales llena de energía, de amor, de altas vibraciones. 

¡¡¡Mi vida ha cambiado, gracias al trabajo de Ivonne!!! 

-Nayelli Cadenas